APT y el desafío de descubrir nuevos talentos

Todo nuevo proyecto nace con distintas metas u objetivos. Ya sean a corto, mediano o largo plazo, se trabaja día a día para llegar a ellos. En APT, la premisa número 1 fue la de profesionalizar y jerarquizar el pádel en el continente que lo vio nacer, dotando a los jugadores de una gran vidriera donde mostrarse y competir.

Desde el primer torneo en tierras mexicanas, los ideólogos del proyecto se pusieron en modo "cazatalentos", observando a las nuevas figuras, porque dependerá en gran parte de ellos el éxito del circuito.

Con la expansión del deporte de la paleta se lograrán fenómenos inimaginables. Los jóvenes que no tenían una estructura digna en la cual competir y proyectar su futuro, se encontrarán en un marco ideal para desarrollar su carrera deportiva. APT será la vidriera en la cual exponerse ante la atenta mirada de empresarios que les apoyarán mediante patrocinio para poder “vivir del pádel”.

De Argentina han surgido los primeros fenómenos de este deporte, luego sobresalieron algunos brasileños y actualmente brillan los españoles… ¿por qué no pensar entonces que la próxima estrella de este deporte pueda surgir de Colombia, Perú, Venezuela o Ecuador?

No pongo estos cuatro países al azar, sino porque son lugares donde el pádel aún no ha explotado y donde tal vez exista una de esas estrellas. Y es precisamente a eso a lo que apunta este proyecto, a introducir el deporte en todos estos países del continente y aumentar el número de practicantes.

Esta aventura llamada APT nada más acaba de empezar. En Mérida hemos dado el primer paso, ahora se viene Acapulco y el objetivo es ir mejorando torneo tras torneo, dotando al jugador de las mejores herramientas para poder exhibirse. Y nosotros, los jugadores, felices de encontrar una recompensa para esas largas horas de entrenamiento, de largos viajes, de sacrificio por dejar de lado a la familia y amigos en pos de una pasión: pegarle a la pelotita y sonreír jugando al pádel.

Ahora está en nuestras manos el poder captar a nuevos seguidores, ser el espejo donde puedan mirarse los jóvenes que también sueñan con ser grandes deportistas. Sabemos que el camino es largo y difícil, pero los objetivos se alcanzarán si todos desde su posición dan lo mejor de sí.

Solamente si estamos unidos podremos llegar a esos lugares inimaginables para el pádel, abrir nuevos mercados y aspirar a que próximamente un peruano, un ecuatoriano o un venezolano pueda ser el mejor del mundo.

Hoy toca trabajar y trabajar con mucho esfuerzo para que dentro de unos años podamos decir con satisfacción… vaya que valió la pena.

Nos vemos en Acapulco!

Escribe: Esteban Genoud